La economía dominicana se recuperaría tras la desaceleración de 2025, apoyada en la inversión, la minería y los flujos externos. El país tendría uno de los mayores crecimientos de Centroamérica y el Caribe, aunque enfrenta una transformación de su mercado laboral por la automatización.

La economía dominicana volverá a acelerar su ritmo de expansión en 2026, según las nuevas proyecciones del Banco Mundial, que sitúan el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en 4.7%, después de avanzar 2.1% en 2025. La previsión coloca al país entre las economías de mayor crecimiento de América Latina y el Caribe, en una región cuyo PIB avanzaría 2.2% este año.

Según el "Panorama económico de América Latina y el Caribe", dentro de América Central y República Dominicana, el país registra la segunda mayor proyección para 2026, solo por debajo de El Salvador, que crecería 4.5%, mientras Panamá avanzaría 4.2%, Guatemala 3.7%, Nicaragua 3.6%, Honduras 3.4% y Costa Rica 3.3%. En comparación con las principales economías latinoamericanas, el destino caribeño también supera las previsiones para Brasil (2.1%), México (1.4%), Chile (0.8%), Colombia (2.3%) y Perú (3.2%). Paraguay también crecería 4.7%, mientras Guyana mantiene un ritmo excepcional de 23.7% asociado a su expansión petrolera.

La trayectoria prevista para República Dominicana supone, además, una recuperación después de la desaceleración registrada en 2025. El Banco Mundial proyecta que el PIB dominicano crecerá 4.4% en 2027 y 4.8% en 2028, frente al 5.0% alcanzado en 2024 y el 2.1% de 2025. En el conjunto regional, el crecimiento se mantendría más moderado, con una expansión de 2.2% en 2026 y una perspectiva condicionada por la incertidumbre global, los costos de financiamiento y las tensiones sobre la inversión.

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Inversión y minería toman protagonismo

El organismo atribuye parte del dinamismo esperado en República Dominicana a la recuperación de la inversión y los fuertes flujos externos. En su lectura sobre América Central, señala específicamente que el desempeño dominicano está respaldado por una inversión sólida y por las actividades mineras, reforzadas por una reforma tributaria orientada al crecimiento.

Ese comportamiento diferencia al país de varias economías de la región que enfrentan una recuperación más lenta. Mientras México crecería 1.4% y Brasil 2.1%, el Banco Mundial identifica a República Dominicana, junto con El Salvador, Guatemala y Panamá, entre los países centroamericanos con perspectivas de crecimiento robusto, asociadas a la recuperación de la inversión y a la fortaleza de los flujos externos.

El desempeño también ocurre en un contexto regional en el que el crecimiento continúa siendo relativamente bajo. El Banco Mundial advierte que el PIB per cápita de América Latina y el Caribe apenas crecería en 2026, mientras la incertidumbre internacional, el espacio fiscal limitado y los costos de financiamiento siguen restringiendo la capacidad de expansión de las economías.

La deuda pública también muestra una señal favorable

Más allá del crecimiento, el informe identifica otro elemento relevante para República Dominicana: el ratio de deuda pública ha disminuido gradualmente. El país aparece junto a Nicaragua entre las economías de la región donde se observa esa reducción, en un contexto regional caracterizado todavía por niveles de deuda elevados y altos costos de intereses.

El organismo internacional señala que los elevados costos de intereses continúan afectando las cuentas fiscales de América Latina y el Caribe. Para la región, el organismo considera que recuperar niveles de deuda más bajos requerirá una combinación de consolidación fiscal y un mayor crecimiento potencial.

IA

Al analizar la exposición de los mercados laborales de América Latina a la inteligencia artificial y la automatización, el Banco Mundial ubica a República Dominicana dentro del grupo de economías manufactureras integradas a cadenas de valor, junto con México. En ese sentido, el organismo señala una alta exposición al reemplazo de tareas rutinarias y plantea como prioridad la movilidad ocupacional y la capacitación de la fuerza laboral formal.

En ese contexto, el país puede estar creciendo y atrayendo inversión, pero parte de los empleos asociados a las cadenas manufactureras también estarán expuestos a la automatización. El informe advierte que la transición tecnológica no depende únicamente del acceso a herramientas de IA, sino de la capacidad de trabajadores y empresas para adaptarse.

El Banco Mundial señala, de hecho, que en América Latina la adopción de IA está avanzando de manera rápida pero superficial y que uno de los principales obstáculos para pasar de usos básicos a una integración productiva de estas tecnologías son las capacidades de gestión y los conocimientos técnicos.