Expertos del Banco Central plantean que, aunque esta crisis tiene un impacto directo en el país, la economía dominicana presenta fundamentos sólidos, resiliencia y mecanismos para amortiguar sus efectos.
Como gran parte de las economías del mundo, República Dominicana no escapa al impacto de la crisis petrolera global ocasionada por el conflicto en Medio Oriente. En el país, sus efectos se traducen particularmente en presiones inflacionarias, encarecimiento del petróleo e incremento de la factura energética.
Las repercusiones ya se reflejan en el aumento de la inflación, que en abril alcanzó el 5.11 %, ubicándose por encima del límite superior de la meta del Banco Central (BCRD), así como en el incremento de la factura energética, que al cierre de este año se ubicaría en torno a los 5,400 millones de dólares (mdd), unos 900 millones más de lo previsto a inicios de 2026, explican expertos del organismo en un análisis titulado “República Dominicana ante un choque petrolero de naturaleza incierta: Un análisis del impacto del conflicto bélico del Medio Oriente en la economía”.
Sin embargo, los técnicos subrayan que en el país se han estado implementando medidas para contrarrestar la crisis y que las presiones adversas generadas por esta han sido parcialmente compensadas por fundamentos domésticos favorables, como las exportaciones de oro, los ingresos por remesas y el turismo.
Las exportaciones de oro, cuyo precio ha alcanzado topes históricos, han contribuido a mitigar el aumento de la factura petrolera, indican los expertos. Según registros del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), el oro ocupa el primer lugar entre los productos de exportación de mayor crecimiento este año, con un incremento de 113 %.
“Las exportaciones de oro, que representan cerca de un tercio del total de exportaciones nacionales, han contribuido a mitigar el aumento de la factura petrolera, apoyadas en precios internacionales del oro cuyo promedio ha superado los US$4,800 por onza troy en lo que va de año, por encima del nivel promedio de US$4,300 contemplado en la proyección inicial de balanza de pagos para el presente año”, refieren los analistas.
Respecto a los ingresos por remesas, señalan que, hasta abril, estas ascendieron a 4,079.9 mdd, registrando un crecimiento interanual de 4.1 %. También destacan el incremento de la inversión extranjera directa, que hasta marzo totalizó 1,536.7 mdd, con una expansión interanual de 6.4 %.
“Este aumento en la oferta de divisas, junto con un nivel de reservas internacionales superior a US$15,800 millones, ha contribuido a una apreciación acumulada del tipo de cambio de 5.3 % al cierre de abril, que ha continuado hasta colocarse en 6.6 % al 20 de mayo, a pesar del impacto en las importaciones petroleras del choque externo”, puntualizan.
Finalmente, los técnicos del BCRD señalan que el turismo también ha funcionado como un amortiguador natural frente al encarecimiento de las importaciones energéticas.
“Tras el inicio del conflicto, se ha observado un aumento en la llegada de visitantes, asociado en parte a un desvío del flujo turístico internacional hacia destinos más estables”, reseñan.
En este sentido, indican que entre enero y marzo de 2026 República Dominicana recibió 3,710,374 visitantes, “el mayor nivel registrado para un primer trimestre en toda su historia”. Solo en marzo, agregan, se superó por primera vez la cifra de 900,000 turistas aéreos en un mes, observándose un alto dinamismo en el flujo de turistas procedentes desde Europa, con incrementos de 36 % de Alemania y 17 % desde Francia y desde el Reino Unido, regiones afectadas directamente por el conflicto.
En conclusión, los expertos plantean que, aunque esta crisis tiene un impacto directo en el país, la economía dominicana presenta fundamentos sólidos, resiliencia y mecanismos para amortiguar sus efectos.
