Durante su participación en el primer Foro Forbes Economía y Negocios 2026, organizado por Forbes República Dominicana y la AIRD, el presidente de la organización empresarial planteó que el país debe dar el salto de ser un destino exitoso para la inversión a una plataforma productiva capaz de retener y generar mayor valor agregado en la economía.
República Dominicana necesita avanzar en tres cimientos fundamentales para dar el salto de ser un destino exitoso para la inversión a convertirse en una plataforma productiva capaz de retener, multiplicar y generar cada vez mayor valor agregado dentro de su economía.
Así lo planteó Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante su participación en el Foro Economía & Negocios Forbes–AIRD 2026, donde identificó la infraestructura y conectividad, la estabilidad macroeconómica y jurídica, y el fortalecimiento del ecosistema productivo acompañado de la transformación digital como los pilares necesarios para avanzar hacia ese objetivo.
“No se trata de tres agendas independientes. Funcionan como partes de un mismo sistema y, por tanto, la debilidad de una de ellas limita la capacidad de las demás para producir los resultados que esperamos”, puntualizó Brache al dictar el discurso central de apertura del foro.
Brache destacó que el país ha demostrado su capacidad para atraer capitales y competir internacionalmente. En 2025, la inversión extranjera directa superó los 5,000 millones de dólares (mdd), alcanzando un cuarto récord consecutivo, a lo que se suma el posicionamiento alcanzado en turismo, zonas francas, exportaciones e infraestructura logística.
Sin embargo, sostuvo que el desafío ahora consiste en transformar esas ventajas en capacidades productivas que permanezcan en territorio dominicano y generen mayores beneficios para el conjunto de la economía.
“Ahí radica, a nuestro juicio, la diferencia fundamental entre ser un destino y convertirse en una plataforma”, expresó Brache, al señalar que una verdadera plataforma productiva no solo recibe inversiones, sino que permite desarrollar proveedores, formar talento, incorporar tecnología y generar vínculos con otros sectores de la economía.
Infraestructura más allá de puertos y carreteras
El primer cimiento señalado por el dirigente empresarial es la infraestructura y conectividad. Aunque República Dominicana ha realizado importantes inversiones en puertos, aeropuertos, carreteras, telecomunicaciones y capacidad logística, Brache entiende que una economía cada vez más automatizada y dependiente de la tecnología requiere continuar fortaleciendo áreas esenciales.
Entre ellas mencionó la disponibilidad y competitividad de la energía, la infraestructura digital y las condiciones de financiamiento que permitan a las empresas modernizar sus procesos.
Para el presidente de la AIRD, el verdadero salto productivo se producirá cuando la infraestructura existente no solo facilite el tránsito de mercancías, sino que permita que una proporción creciente de los bienes que circulan por el territorio sea producida, procesada o transformada en República Dominicana.
El segundo cimiento es la estabilidad macroeconómica y jurídica, un factor que Brache considera determinante para que las empresas puedan proyectar sus inversiones con horizontes de mayor plazo.
En ese sentido, destacó la importancia de contar con marcos jurídicos y económicos estables, procedimientos previsibles y condiciones que favorezcan la continuidad de las inversiones.
Esta previsibilidad, afirmó, constituye también una forma de infraestructura y depende de instituciones sólidas, reglas claras, respeto a los contratos, procesos administrativos ágiles y políticas públicas con capacidad de mantener coherencia más allá de los ciclos políticos.
El ecosistema productivo constituye el tercer cimiento y uno de los ámbitos en los que, según Brache, existe mayor espacio para avanzar.
Como ejemplo, señaló que las zonas francas exportaron alrededor de 8,549 mdd durante 2025, mientras sus compras y contrataciones en el mercado dominicano alcanzaron unos 2,176 millones mdd, equivalentes a aproximadamente el 25 % del monto exportado. Una proporción considerable de sus insumos continúa siendo importada.
Para Brache, esta realidad representa una oportunidad para aumentar los encadenamientos entre las empresas exportadoras y la industria nacional mediante el desarrollo de proveedores capaces de responder a los estándares de calidad, volumen, precio y oportunidad exigidos por las cadenas internacionales.
El objetivo sería avanzar desde actividades de ensamblaje hacia una estructura en la que una mayor proporción de empaques, componentes, piezas, servicios de mantenimiento, soluciones tecnológicas y otros insumos pueda ser suplida competitivamente por empresas dominicanas.
Esta integración tendría, además, un efecto sobre la permanencia de las inversiones. Una empresa vinculada con proveedores nacionales, trabajadores especializados, servicios locales, universidades y centros tecnológicos desarrolla mayores raíces dentro de la economía.
“El encadenamiento productivo no es solamente una política de desarrollo industrial; constituye también una estrategia para retener y multiplicar la inversión”, sostuvo.
Brache considera que República Dominicana cuenta con ventajas para aprovechar la reorganización de las cadenas productivas globales, entre ellas su ubicación geográfica, cercanía con el mercado estadounidense, acuerdos comerciales, experiencia en manufactura y zonas francas, conectividad logística y estabilidad.
No obstante, advirtió que estas condiciones no garantizan por sí solas el liderazgo económico y que el país debe convertirlas en productividad, innovación, talento y capacidad empresarial.
Esto implica una mayor articulación entre la industria nacional y las zonas francas, las grandes empresas y las mipymes, las universidades y los sectores productivos, así como entre el financiamiento, la innovación, la infraestructura física y la transformación digital.
El próximo paso para República Dominicana, planteó, es conseguir que una proporción creciente del valor generado por las inversiones, las exportaciones y el movimiento de mercancías permanezca y se multiplique dentro de la economía nacional.
La meta es que las empresas internacionales encuentren en el país no solo una ubicación estratégica, sino un ecosistema productivo con proveedores competitivos, trabajadores capacitados, infraestructura eficiente, energía confiable, financiamiento, tecnología e instituciones que generen confianza; y que, al mismo tiempo, las empresas dominicanas dispongan de condiciones para crecer, innovar, exportar e incorporarse a las cadenas internacionales de valor.
“Pasar de ser un destino exitoso a consolidarnos como una verdadera plataforma para producir, invertir, innovar, exportar y competir”, resumió Brache sobre el desafío que enfrenta el país.
