Por medio de la Cámara de Comercio y Producción Artesanal de la República Dominicana (CAMAARD), la industria reclama una política pública que proteja el oficio artesanal dominicano y advierte sobre el desplazamiento de los artesanos autóctonos.
Ayer se celebró el Día del Artesano Dominicano, fecha que el sector aprovechó para llamar a fortalecer la protección jurídica, económica y cultural de los artesanos de oficio y de las técnicas tradicionales que forman parte del patrimonio inmaterial del país, a través del presidente de la Cámara de Comercio y Producción Artesanal de la República Dominicana (CAMAARD), Valentín Guerrero.
Guerrero advirtió que el sector enfrenta un momento crítico. A su juicio, mientras aumenta la demanda de productos que el mercado identifica como artesanía, disminuye la oferta de producción artesanal auténticamente dominicana y se reduce el número de maestros capaces de transmitir los conocimientos tradicionales a las nuevas generaciones.
Según sus estimaciones, los artesanos maestros activos no llegan a 1,500 en todo el territorio nacional.
Para el dirigente gremial, esta realidad exige una respuesta pública que vaya más allá de la promoción comercial y que coloque al artesano como protagonista de las políticas de cultura, turismo y desarrollo económico.

Una ley de artesanía con participación de los artesanos
Guerrero se pronunció a favor de una Ley de Artesanía que reconozca y proteja tanto a los artesanos de oficio, como portadores de técnicas y saberes tradicionales, como a las artesanías elaboradas por ellos.
Consideró necesario que cualquier iniciativa legislativa que impacte directamente al sector sea discutida y consultada con los artesanos organizados.
“No veo razón para que los legisladores sometan anteproyectos de leyes que impactan este sector sin el debido respeto y la consulta a los artesanos y artesanas”, afirmó.
En ese proceso, señaló la importancia de articular esfuerzos entre CAMAARD, la Fundación para el Desarrollo de la Artesanía (FUNDARTE), las universidades y otras entidades vinculadas con la cultura, la formación y el desarrollo productivo.
Artesanía no es sinónimo de todo lo hecho a mano
Uno de los principales reclamos de Guerrero es la necesidad de diferenciar la artesanía de las manualidades y de otros productos hechos a mano.
“Están confundiendo la artesanía con todo lo hecho a mano”, sostuvo.
El presidente de CAMAARD aclaró que no está en contra de las manualidades y recordó que en su momento llegó a certificarlas. Su planteamiento es que cada actividad encuentre su lugar y reconocimiento dentro del mercado, mientras la artesanía de oficio sea valorada por sus técnicas, su identidad y su dimensión patrimonial.
“No basta con que un producto sea hecho a mano”, plantea Guerrero. A su entender, también deben reconocerse el conocimiento, la técnica y la trayectoria del artesano que lo produce.
Preocupación por el desamparo de los artesanos autóctonos
Guerrero hizo énfasis en el sentimiento de desamparo que, según señala, expresan artesanos de distintas partes del país al percibir que las instituciones responsables de impulsar su bienestar y desarrollo no siempre atienden con la misma intensidad sus necesidades.
En particular, cuestionó que mientras se promueven segmentos de productos de alta gama, los artesanos autóctonos continúan reclamando capacitación, acceso a mercados, financiamiento, promoción, protección de sus oficios y mejores condiciones para producir y comercializar.
El planteamiento, explicó, no consiste en oponerse a la alta gama, sino en reclamar una política integral en la que la promoción de productos de mayor valor comercial conviva con medidas concretas para proteger al artesano dominicano que conserva y transmite los oficios tradicionales.
“¿Dónde queda el artesano dominicano que conserva una técnica, trabaja desde su territorio y depende de ese oficio para vivir?”, es la preocupación que resume el reclamo expresado por Guerrero.
Turismo, cultura y artesanía: una misma cadena de valor
Guerrero sostiene que la artesanía es un complemento directo de la oferta turística y cultural de la República Dominicana y que, por esa razón, debe ser tratada con el rigor técnico necesario.
Entiende que la experiencia turística puede incorporar de manera más estratégica los territorios, los materiales, los oficios y las historias detrás de cada pieza, generando oportunidades económicas para las comunidades artesanales.
El oficio necesita mercado y relevo generacional
El dirigente artesanal considera que los maestros están siendo desplazados del oficio y de sus territorios, principalmente por la falta de mercados y de condiciones que permitan hacer sostenible la actividad.
Por ello, propone fortalecer la capacitación en tecnología aplicada al diseño, la producción y la administración de los recursos. La finalidad es que la tradición pueda dialogar con las herramientas contemporáneas y que los artesanos mejoren su capacidad productiva y empresarial sin perder su identidad.
Para Guerrero, mejorar las condiciones de vida de los maestros artesanos también es una forma de garantizar el relevo generacional: un maestro que puede vivir dignamente de su oficio tiene mayores posibilidades de enseñar, formar y motivar a quienes vienen detrás.
Larimar: una oportunidad que debe beneficiar al artesano
Al referirse al larimar, Guerrero sostuvo que este recurso puede ser mejor aprovechado si se capacita a los maestros artesanos y se crean condiciones que les permitan permanecer vinculados al oficio.
En este contexto, CAMAARD continúa impulsando la campaña “Barahona Cuna del Larimar” y el rescate de técnicas artesanales que, según la organización, se encuentran en riesgo de desaparecer en distintas provincias del país.
La preocupación por las importaciones y la identidad artesanal
Guerrero manifestó su preocupación por la presencia de productos importados que terminan ocupando espacios destinados a la producción artesanal dominicana. Con particular énfasis, lamentó que el país continúe comercializando “jarros chinos pintados como artesanía”.
Su planteamiento es que el crecimiento de la demanda no debe resolverse únicamente mediante importaciones. Si la demanda crece y la oferta local disminuye, sostiene, la respuesta debe incluir inversión en capacitación, formación de nuevos artesanos y fortalecimiento de la producción nacional.
Monotributo y formalización del sector
En materia fiscal, Guerrero planteó que las autoridades consideren la aplicación del monotributo al sector artesanal como una alternativa para microemprendedores interesados en formalizarse y realizar operaciones con el Estado y con actores privados, pero que no necesariamente soportan las exigencias del régimen tributario general.
Según su planteamiento, un esquema adecuado a la realidad económica de los artesanos podría facilitar la formalización, ampliar sus oportunidades comerciales y mejorar su integración a los mercados institucionales y privados.
Defender al artesano también significa defender sus espacios
Guerrero llamó a los artesanos a organizarse y participar en las convocatorias de sus gremios para conocer sus derechos y fortalecer la defensa colectiva del sector.
Advirtió, además, sobre lo que identifica como una invasión y usurpación de la identidad artesanal: personas que se presentan como artesanos dominicanos en espacios locales y ferias internacionales sin serlo.
También expresó preocupación por la exclusión de artesanos reales de determinados eventos y grandes centros comerciales donde anteriormente podían exhibir y vender sus productos.
Para Guerrero, el acceso a los espacios de comercialización forma parte de cualquier política seria de desarrollo artesanal.
Consultas nacionales para rescatar técnicas en peligro
CAMAARD anunció que durante los meses de octubre, noviembre y diciembre realizará visitas y consultas a nivel nacional para acercarse a las comunidades, escuchar a los artesanos y conocer las condiciones particulares de los distintos territorios.
El proceso busca contribuir al rescate de técnicas en peligro de desaparición y fortalecer la articulación de los artesanos alrededor de una agenda común.
Una agenda para que el artesano no desaparezca
La Cámara de Comercio y Producción Artesanal de la República Dominicana (CAMAARD), junto a FUNDARTE y una red de aliados, plantea fortalecer la unidad del sector y contribuir a generar un mejor clima de negocios para los artesanos.
Para Guerrero, el desafío no es solamente conservar objetos o técnicas, sino asegurar la permanencia de las personas que poseen esos conocimientos y crear condiciones para que puedan transmitirlos.
El temor, en consecuencia, no es únicamente que desaparezca una pieza artesanal. Es que desaparezca quien sabe hacerla.
En el marco del Día del Artesano Dominicano, el llamado es a reconocer la artesanía como parte de la identidad nacional y como actividad económica vinculada al turismo y la cultura, pero también a garantizar que los artesanos dominicanos puedan vivir con dignidad de sus conocimientos y de su trabajo.
Sobre CAMAARD
La Cámara de Comercio y Producción Artesanal de la República Dominicana (CAMAARD) impulsa iniciativas orientadas a fortalecer la organización del sector artesanal, promover mejores condiciones de mercado, rescatar técnicas tradicionales y contribuir al reconocimiento del artesano dominicano.
