El vicepresidente ejecutivo de la AIRD convirtió su participación en el panel sobre financiamiento e infraestructura energética en una exposición de las preocupaciones de la industria sobre planificación, estabilidad regulatoria y condiciones para la inversión de largo plazo.
La discusión sobre el futuro de la inversión energética en República Dominicana tuvo en Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), una voz que llevó al centro del debate una preocupación de fondo para el sector productivo: la necesidad de contar con reglas, planificación y una ruta de largo plazo que permita tomar decisiones de inversión con mayor previsibilidad.
Durante su participación como moderador del panel “Cimientos para que la inversión eche raíces: Financiamiento e infraestructura energética” en el Foro Economía & Negocios Forbes–AIRD 2026, las intervenciones de Pujols sirvieron para introducir los principales asuntos que, desde la perspectiva de la AIRD, condicionan la capacidad del país para atraer y sostener capital en el sector eléctrico.
Uno de los primeros puntos que colocó sobre la mesa fue la aparición de iniciativas vinculadas con el andamiaje del sector eléctrico en las agendas de la Cámara de Diputados y el Senado. Pujols señaló que, desde la AIRD, existe sorpresa ante estos movimientos y planteó si esas modificaciones regulatorias representan parte de los riesgos que el gremio analiza internamente y comparte con sus asociados.
La pregunta llevó directamente a uno de los elementos que atravesaron su participación: la previsibilidad como condición para la inversión. Pujols planteó que, cuando un proyecto energético requiere decisiones de capital que se extienden durante décadas, la discusión regulatoria no puede observarse únicamente desde la coyuntura. Su intervención puso énfasis en la necesidad de que el país cuente con un marco que permita anticipar los cambios y reducir la incertidumbre que puede retrasar, acelerar o modificar decisiones de inversión.
Ese planteamiento también permitió a Pujols introducir la posición institucional de la AIRD respecto al Pacto Eléctrico. Ante los riesgos identificados durante la conversación, explicó que el gremio ha respaldado públicamente su implementación porque entiende que el acuerdo ofrece una ruta para abordar las distintas situaciones que enfrenta el mercado.
“Como gremio, nosotros desde su momento, hemos apoyado públicamente lo que es la implementación en el país del Pacto Eléctrico porque entendemos que ahí, de una manera u otra, se abordan todos estos riesgos, todas estas situaciones que se están dando en el mercado y que ahí, en un mismo documento, puede ser, se define una hoja de ruta para abordar de manera clara y contundente cada uno”, dijo.
La posición de Pujols no quedó únicamente como una valoración del acuerdo, sino como una declaración sobre el papel que la AIRD está dispuesta a desempeñar alrededor de esa agenda. El vicepresidente ejecutivo afirmó que el gremio espera que sus recomendaciones sean retomadas y que la industria seguirá acompañando ese proceso. “Ellos siempre nos tendrán a nosotros detrás como gremio apoyando”, expresó.
A partir de ahí, sus intervenciones fueron llevando la conversación hacia otra dimensión: cómo convertir las necesidades de inversión del sistema eléctrico en proyectos que puedan efectivamente financiarse.
Pujols introdujo la perspectiva del sector financiero al preguntar por los mecanismos utilizados para evaluar los riesgos antes de respaldar un proyecto de generación. Con ello, desplazó la conversación desde la necesidad de invertir hacia las condiciones que permiten que el capital encuentre suficiente certidumbre para hacerlo.
También abrió la discusión sobre la diversificación de las fuentes de financiamiento. Preguntó por el papel que pueden desempeñar las alianzas público-privadas, los fondos de inversión y el mercado de valores frente a las necesidades de infraestructura energética, particularmente en un contexto en el que la transformación tecnológica y la eficiencia energética adquieren mayor relevancia para el sector industrial.
Las preguntas mostraron una preocupación que va más allá de conseguir recursos para nuevos proyectos: la necesidad de construir un ecosistema financiero capaz de acompañar las distintas etapas de transformación del sistema energético.
Pujols llevó posteriormente la conversación hacia uno de los asuntos emergentes del sector: el almacenamiento de energía. Su pregunta buscó determinar bajo qué condiciones las baterías pueden convertirse en un modelo de negocio viable y qué garantías regulatorias serían necesarias para que las inversiones en esta tecnología puedan continuar desarrollándose.
Con esta intervención, el vicepresidente ejecutivo de la AIRD incorporó a la conversación un desafío propio de una industria en transformación: la regulación debe ser capaz de acompañar tecnologías que no necesariamente estaban contempladas cuando fueron diseñadas las reglas actuales.
El cierre de su participación volvió al punto de partida. Pujols pidió identificar el principal desafío que el país debe resolver para mantener el crecimiento de la inversión y de la generación energética con una mirada de largo plazo.
Su conclusión fue también una reafirmación de la posición institucional que había planteado durante todo el panel. “Definitivamente todos esos aspectos que acabamos escuchando en el día de hoy están cubiertos en el Pacto Eléctrico”, afirmó, a lo que agregó, “por eso, como gremio, seguiremos impulsando y promoviendo su implementación”.
