Los depósitos pasaron de 1.15 billones de pesos en 2015 a 3.91 billones de pesos en febrero de 2026; la banca múltiple conserva el liderazgo, mientras las SAFI escalan al tercer lugar y los depósitos a plazo ganan participación.

El ahorro financiero dominicano no solo aumentó de tamaño durante los últimos 11 años; también cambió la forma en que se distribuyen y colocan esos recursos dentro del sistema. Entre enero de 2015 y febrero de 2026, los depósitos del público pasaron de 1.15 billones de pesos a 3.91 billones de pesos, un incremento de 2.76 billones, equivalente a 240 %, de acuerdo con un análisis de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA).

El estudio, elaborado por la Dirección Técnica de la ABA a partir de estadísticas de la Superintendencia de Bancos, muestra que el crecimiento de las captaciones estuvo acompañado por una modificación en el peso relativo de los distintos participantes del sistema. La banca múltiple amplió su participación, las cooperativas redujeron su peso relativo y las sociedades administradoras de fondos de inversión (SAFI) pasaron a ocupar el tercer lugar entre los mayores captadores de recursos.

“El sistema financiero dominicano ha profundizado su alcance de manera notable entre 2015 y 2026. El ahorro nacional canalizado a través del sistema financiero creció a un ritmo superior a la inflación, ampliando la disponibilidad de recursos para financiar hogares, empresas y proyectos productivos”, señaló la ABA.

La banca múltiple continúa concentrando la mayor parte de los depósitos. Sus captaciones aumentaron de 638,383 millones de pesos en 2015 a 2.50 billones en febrero de 2026, un crecimiento de 292 %. Su participación también avanzó, desde 55.5 % hasta 63.5 % del total, aunque el recorrido no fue lineal.

El mayor nivel de participación de la banca múltiple se registró en 2022, cuando alcanzó 71.95 %. Según la ABA, ese máximo estuvo influido, en parte, por la caída estadística registrada en las cifras correspondientes a las cooperativas durante ese mismo año.

La evolución de las cooperativas ofrece el contraste. Sus captaciones aumentaron en términos absolutos, desde 469,337 millones de pesos (mdp) hasta 606,448 mdp, pero su participación dentro del total cayó de 40.80 % a 15.98 %, según los datos del Banco Central utilizados por el estudio para este subsector.

Mientras la participación relativa de las cooperativas disminuía, las SAFI adquirieron una dimensión que no tenían al inicio del período. Sus captaciones pasaron de apenas 5,569 mdp en 2015 a 460,468 mdp en febrero de 2026, un incremento superior al 8,000 %.

Ese crecimiento colocó a las SAFI como el tercer mayor captador de recursos, con una participación de 11.77 % del total.

La distribución actual coloca a las cooperativas en segundo lugar, con 606,448 mdp, equivalentes al 16 %; a las SAFI en tercero, con 460,468 mdp; y a las asociaciones de ahorro y préstamo en cuarto, con 276,535 mdp, equivalentes al 7.17 %.

Los bancos de ahorro y crédito concentran 49,532 mdp, el 1.32 %; las entidades públicas, 9,954 mdp; y las corporaciones de crédito, 1,396 mdp, equivalentes al 0.04 %.

El ahorro también cambió de instrumento

La transformación no se limita a quién capta el dinero. El análisis de la ABA identifica también un cambio en la manera en que los ahorrantes están colocando sus recursos.

El año 2020 representó un punto de inflexión. De acuerdo con el estudio, las medidas de liquidez implementadas por el Banco Central durante la pandemia del COVID-19, con inyecciones estimadas en torno a 120,000 mdp, contribuyeron a que las captaciones registraran ese año un crecimiento interanual de 18.8 %, el mayor del período analizado.

La dinámica posterior estuvo marcada por una mayor participación de los depósitos a plazo. Según la ABA, a partir de 2023, y en un contexto de tasas pasivas más atractivas, se produjo una migración dentro de los instrumentos de captación.

Los depósitos a plazo representaban 37 % del total en 2022 y aumentaron su participación hasta 48 % en 2025.

“Paradójicamente, mientras la economía se contraía, el ahorro crecía: los hogares acumularon liquidez ante la incertidumbre y la caída del consumo”, explicó la asociación. Posteriormente, agregó, el aumento de las tasas pasivas favoreció una mayor concentración del ahorro en instrumentos a plazo.

Para la ABA, esta evolución refleja un mayor interés de los ahorrantes por alternativas que combinen rendimiento y liquidez.

La fotografía que deja el período es, por tanto, distinta a la de 2015. El sistema financiero administra un volumen mucho mayor de ahorro, pero ese crecimiento ha venido acompañado por una redistribución del peso entre sus participantes y por una mayor preferencia por instrumentos a plazo.

En 11 años, el ahorro pasó de 1.15 billones a 3.91 billones, pero la transformación más relevante descrita por el estudio está en lo que ocurrió dentro de ese monto: la banca múltiple reforzó su liderazgo, las cooperativas perdieron participación relativa y las SAFI adquirieron una posición significativa, mientras los depósitos a plazo ganaron espacio entre los instrumentos utilizados para canalizar el ahorro.