La meta implica casi duplicar los flujos actuales de IED mediante una estrategia enfocada en sectores innovadores, expansión empresarial y formación de talento especializado
La historia reciente de la economía dominicana puede leerse también a través de la inversión extranjera. Detrás de nuevos hoteles, parques industriales, proyectos energéticos, centros logísticos y exportaciones hay miles de millones de dólares que durante años han encontrado en el país un destino para expandirse.
Ahora, cuando la competencia global por atraer capital se intensifica y nuevas industrias comienzan a redefinir los flujos de inversión, República Dominicana se plantea una meta más ambiciosa: pasar de los 5,032 millones de dólares (mdd) captados en 2025 a más de 9,200 mdd anuales hacia 2036. Esto forma parte de la estrategia diseñada para apoyar los objetivos de Meta RD 2036 y consolidar al país como uno de los principales destinos de capital de la región.
La meta forma parte de los Lineamientos para la Atracción y Expansión de la Inversión Extranjera Directa (IED) 2025-2036, presentados por la directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro Disla, durante el lanzamiento del Primer Barómetro de la Inversión Extranjera Directa de la Asociación Dominicana de Empresas de Inversión Extranjera (ASIEX).
El objetivo no parte desde cero. Durante los últimos años, República Dominicana ha logrado ampliar de forma sostenida los flujos de inversión extranjera y diferenciarse del comportamiento observado en gran parte de América Latina y el Caribe.
Mientras la inversión extranjera global alcanzó aproximadamente 1.6 billones de dólares en 2025 y América Latina mostraba una recuperación moderada respecto a los niveles previos a la pandemia, República Dominicana cerró ese año con un récord de 5,032.8 mdd, equivalente a un crecimiento de 11.3% respecto a 2024 y de 66.6% frente a 2019.
La magnitud de ese crecimiento adquiere relevancia cuando se compara con el desempeño regional. Según los datos presentados por ProDominicana, el incremento registrado por el país durante ese período fue más de dos veces superior al observado por América Latina y el Caribe. “El caso de República Dominicana es muy diferente a lo que ocurrió en América Latina y el Caribe”, afirmó Riveiro al presentar los resultados y las proyecciones de la estrategia nacional.
El crecimiento también muestra una transformación gradual en la escala de los flujos de inversión recibidos por el país. En 2010, República Dominicana captó poco más de 2,000 mdds en IED. Nueve años después, en 2019, alcanzó 3,021 mdd. Tras la pandemia, los flujos aumentaron hasta superar los 4,000 mdds en 2022, los 4,500 mdds en 2024 y los 5,000 mdds en 2025. Ahora la apuesta consiste en agregar más de 4,000 mdds adicionales durante la próxima década.
Para lograrlo, las proyecciones de ProDominicana contemplan una trayectoria de crecimiento gradual que permitiría alcanzar aproximadamente 5,500 mdds en 2027, 6,500 mdds en 2030, 7,700 mdds en 2033 y finalmente 9,200 mdds en 2036. La estimación supone un crecimiento promedio anual cercano al 6%.
Del turismo a los sectores tecnológicos
Uno de los elementos centrales de la estrategia consiste en ampliar la base sectorial de la inversión extranjera. En las últimas décadas, sectores como turismo, energía, inmobiliario, minería y zonas francas han concentrado buena parte de los flujos de capital hacia la economía dominicana. Sin embargo, las autoridades consideran que la próxima etapa de crecimiento requerirá atraer inversiones asociadas a industrias con mayor contenido tecnológico y valor agregado.
“Nos estamos moviendo a traer inversiones de industrias de semiconductores, inteligencia artificial, centros logísticos y de distribución, industria automotriz, industria aeronáutica y espacial, ciencias de la vida e industria electrónica”, explicó Riveiro.
Los lineamientos identifican dos grandes grupos de sectores prioritarios. Por un lado, los tradicionales, donde permanecen actividades como agroindustria, energías renovables, turismo, minería, inmobiliario y gestión de residuos sólidos. Por otro, sectores considerados innovadores, entre ellos semiconductores, inteligencia artificial, centros logísticos, automotriz, aeroespacial, electrónica y ciencias de la vida.
La apuesta responde a cambios que están ocurriendo a nivel global. Riveiro sostuvo que el nuevo contexto internacional está impulsando procesos de relocalización productiva, mayor demanda de tecnología y una búsqueda de destinos considerados estables para proyectos de largo plazo.
“El nuevo contexto internacional exige competir por inversiones productivas, tecnológicas y de mayor impacto”, plantean los lineamientos. Ese diagnóstico coincide con la visión expuesta por Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citigroup, quien afirmó que la región está beneficiándose de la reconfiguración comercial internacional y del proceso de desacoplamiento económico entre Estados Unidos y algunas economías asiáticas.
“Nos estamos beneficiando de la reconfiguración comercial”, señaló Revilla, al indicar que América Latina y el Caribe están captando atención de inversionistas que buscan reducir riesgos geopolíticos.
La reinversión como motor de crecimiento
Otro de los pilares de la estrategia consiste en expandir la presencia de empresas que ya operan en el país. Los datos presentados por ProDominicana muestran que la reinversión empresarial ha desempeñado un papel determinante en el crecimiento de la inversión extranjera durante los últimos años. Entre 2010 y 2024, las reinversiones de utilidades mantuvieron una participación constante dentro de los flujos de IED, reflejando la decisión de muchas compañías de ampliar operaciones en lugar de retirar capitales.

Durante la presentación del 40 aniversario de ASIEX, su presidente, Alejandro Peña Prieto, destacó precisamente este comportamiento como una de las señales más claras de confianza empresarial. “La reinversión no es un dato técnico. Es la señal más clara de confianza en el futuro de un país”, afirmó.
Los lineamientos incorporan esta visión mediante programas de acompañamiento empresarial, estrategias de aftercare y mecanismos para remover barreras que dificultan nuevas expansiones de compañías ya instaladas.
La meta de 9,200 mdd no depende únicamente de promover al país en mercados internacionales. Los resultados del Primer Barómetro de la Inversión Extranjera muestran que las empresas identifican desafíos concretos que pueden limitar la capacidad de expansión futura.
Entre ellos aparecen el costo y calidad de la electricidad, la disponibilidad de talento altamente calificado, los procesos de permisos y licencias, la digitalización de trámites, la previsibilidad normativa y distintos componentes del costo país.
Roberto Despradel explicó que, aunque las empresas mantienen perspectivas favorables para 2026, las mayores brechas se concentran en aspectos relacionados con el marco operativo, la fiscalidad, la regulación y el mercado laboral.
“Si queremos movernos a producir productos de mayor valor agregado, aquí hay un espacio de mejora”, afirmó al referirse a la disponibilidad de trabajadores altamente calificados.
Por esa razón, los lineamientos incorporan medidas específicas para responder a las prioridades identificadas por el barómetro. Entre ellas figuran programas de formación técnica para manufactura avanzada, tecnologías digitales, logística y ciencias de la vida, así como mecanismos para simplificar trámites y fortalecer la infraestructura energética.
El peso económico de la inversión extranjera
La dimensión de la meta también se explica por el impacto que la inversión extranjera ya tiene sobre la economía dominicana. Según los datos presentados por ProDominicana, las empresas de inversión extranjera generaron exportaciones por 9,598.4 mdds en 2025, equivalentes al 66% del total exportado por el país. Sus ventas representan 18.2% del PIB, mientras el stock acumulado de inversión extranjera supera los 60,000 mdd. Además, generan más de 200,000 empleos formales y aportan aproximadamente 28% de la recaudación total.
“Por cada dólar que entra a la economía dominicana como inversión extranjera directa, tenemos un dólar adicional en inversión nacional”, sostuvo Riveiro al destacar el efecto multiplicador de estos flujos sobre la actividad económica.
Con ese punto de partida, la estrategia 2025-2036 se estructura alrededor de cinco pilares, 27 líneas de acción, 98 medidas y la participación de más de 75 instituciones.
La meta final es elevar la captación de inversión extranjera hasta niveles nunca antes alcanzados en el país. El reto, sin embargo, no consiste únicamente en atraer nuevos capitales, sino en crear las condiciones para que sectores más intensivos en tecnología, innovación y conocimiento encuentren en República Dominicana un destino competitivo para expandirse durante la próxima década.
