La feria que organiza la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana articula inversión, empleo y diversificación en un sector que ya representa una de cada cinco fuentes de sustento en el país

En un contexto global marcado por tensiones económicas y cambios en los patrones de viaje, el turismo dominicano se posiciona como eje estructural de la economía nacional. En ese sentido, la inauguración del Dominican Annual Tourism Exchange (DATE) 2026, organizada por la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), se presenta como un punto de convergencia donde cifras, estrategia y mercado se alinean para explicar la evolución reciente del sector.

El evento, que se celebra del 22 al 24 de abril en el Barceló Bávaro Convention Center, reúne a más de 200 empresas provenientes de más de 20 mercados emisores, junto a más de 300 compradores internacionales. El volumen proyectado de más de 8,000 citas de negocios , con al menos 5,000 ya confirmadas, sugiere una escala en la actividad que, según el sector, incide directamente en la ocupación hotelera, el flujo de visitantes y la generación de divisas.

Desde esa plataforma, las autoridades y representantes empresariales coinciden: el desempeño del turismo no responde a una coyuntura puntual, sino a una estructura que combina inversión, estrategia pública y dinamismo privado.

“El éxito alcanzado en este momento demuestra que estos números no son el reflejo estadístico de una coyuntura, sino la señal clara de un modelo que funciona”, afirmó Javier Tejada, primer vicepresidente de Asonahores. En su intervención, vinculó los resultados recientes con la capacidad del país para mantener crecimiento incluso en escenarios adversos, destacando que “aún en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y desaceleración económica, el turismo dominicano siguió creciendo”.

Esa idea es compartida por el ministro de Turismo, David Collado, quien situó el desempeño actual dentro de una trayectoria acumulativa. “No es suerte que en medio de este conflicto bélico República Dominicana siga creciendo, sino el trabajo acumulado de los últimos años”, señaló, al tiempo que destacó la coordinación entre sector público y privado como un factor determinante.

David Collado, minnistro de Turismo.

Ambas visiones coinciden en la idea de que el crecimiento ha estado acompañado de una expansión territorial y de mercado. Tejada lo describe como un proceso que “trasciende el sol y playa como única oferta”, mientras Collado lo vincula con decisiones estratégicas de diversificación geográfica y de origen de visitantes. “Cuando vimos que el mercado europeo podía bajar, cambiamos la estrategia hacia Canadá y Estados Unidos, y luego hacia América Latina”, explicó.

Esa reconfiguración se refleja en el perfil de los mercados emisores y en la apertura de nuevas rutas aéreas, elementos que también forman parte de la dinámica comercial que articula DATE. En ese sentido, el evento no se limita a una vitrina promocional, sino que funciona como un mecanismo operativo de ventas. “Aquí se concretan negocios que se traducen en miles de visitantes adicionales cada año”, sostuvo Tejada.

La vicepresidenta ejecutiva de Asonahores, Aguie Lendor, amplía ese enfoque al destacar el rol de la feria como punto de conexión estructural. “DATE es una plataforma país que conecta nuestra oferta turística con los principales mercados internacionales, generando oportunidades reales de crecimiento para toda la industria”, afirmó.

Lendor agregó, además, un elemento que consideró transversal en el discurso del sector: la diversificación del producto turístico. Según explicó, el desarrollo de segmentos como turismo deportivo, cultural, de naturaleza y gastronómico responde tanto a cambios en la demanda como a la necesidad de ampliar el impacto económico. “La gastronomía es transversal a todos los segmentos y forma parte esencial de la experiencia del visitante”, indicó.

Este énfasis en la diversificación se articula con una agenda más amplia que incluye formación de talento, sostenibilidad y encadenamiento productivo. En ese punto, las tres voces coinciden en que el crecimiento del turismo no se mide únicamente por el volumen de visitantes, sino por su capacidad de irradiar beneficios hacia otros sectores.

“Cada dólar que gasta un visitante repercute en toda la cadena productiva dominicana”, afirmó Tejada, al referirse al vínculo con la agroindustria, el transporte y las mipymes. Lendor complementa esa visión al señalar que “construir habitaciones hoteleras habla de encadenamiento y diversificación”, mientras que Collado enfatiza que el desarrollo territorial, desde Miches hasta Pedernales, forma parte de una estrategia para distribuir esos beneficios.

En paralelo, el capital humano emerge como un componente central en la narrativa del sector. “La calidad del servicio influye directamente en el gasto promedio del visitante y en su fidelización”, explicó Lendor, al detallar programas de capacitación que involucran a instituciones académicas y técnicas.

Ese enfoque se traduce también en indicadores sociales. “Este sector impulsa más de 800,000 puestos de trabajo”, sostuvo, destacando que cerca del 60% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres. Para la ejecutiva, ese dato posiciona al turismo como un espacio relevante en términos de inclusión y equidad.

En cifras

El desempeño reciente del turismo dominicano se sostiene en una serie de indicadores que dimensionan su alcance dentro de la economía nacional. En 2025, el país registró más de 11.7 millones de visitantes, el nivel más alto alcanzado hasta ahora, y las proyecciones del sector apuntan a que en 2026 esa cifra se ubicará entre 12 y 12.5 millones.

El ritmo de crecimiento ya se refleja en el inicio del año: solo en el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 3.7 millones de visitantes, lo que representa un incremento de 10% frente al mismo período del año anterior. Este flujo se traduce en niveles elevados de ocupación, que superaron el 71% en 2025 y sobrepasaron el 86% durante los primeros meses de 2026.

A la par del volumen, los indicadores de experiencia también muestran una evolución. La satisfacción del visitante alcanzó una puntuación de 4.5 sobre 5 en 2026, en línea con el aumento sostenido de la demanda.

El impacto del sector se extiende al mercado laboral, con más de 800,000 empleos directos, indirectos e inducidos vinculados a la actividad turística. En términos de inversión, el turismo concentra cerca del 30% de la inversión extranjera que recibe el país, mientras que su relación con la economía local se expresa en compras que superan los 3,000 millones de dólares anuales a proveedores nacionales.

La capacidad instalada también continúa en expansión. Actualmente, el país cuenta con cerca de 90,000 habitaciones hoteleras, a las que se suman unas 9,000 en desarrollo, lo que anticipa un aumento en la oferta para los próximos años.

Estos indicadores no solo cuantifican el crecimiento, sino que respaldan la narrativa compartida por los actores del sector: el turismo como sistema económico integrado. Los datos sobre empleo, inversión y compras locales funcionan como evidencia del impacto estructural que describen tanto empresarios como autoridades.

A partir de ahí, el desafío que plantean las propias fuentes no es únicamente mantener el ritmo de expansión, sino ajustar su calidad. “Crecer trae consigo la obligación de hacerlo cada vez mejor”, advirtió Tejada, al referirse a temas como ordenamiento territorial y gestión ambiental.

En la misma línea, Lendor insiste en que la formación y la diversificación serán determinantes para sostener el desempeño en el mediano plazo, mientras Collado plantea la necesidad de mantener la capacidad de adaptación ante cambios externos.

El resultado es una narrativa que parece alineada: un sector que articula inversión, empleo y estrategia, y que encuentra en espacios como DATE un mecanismo para traducir esa estructura en negocios concretos.

En ese cruce entre mercado, política pública y operación empresarial se define el momento actual del turismo dominicano, cuya evolución, según coinciden sus principales actores, dependerá de la capacidad de sostener ese equilibrio en un entorno internacional cambiante.