Este desempeño colocaría a la República Dominicana entre las economías de mayor crecimiento de América Latina, en un entorno regional cada vez más desafiante, marcado por crecientes tensiones políticas y comerciales.

En los próximos dos años la economía dominicana mantendrá un estable crecimiento económico, que se ubicaría en 4,5 % para 2026 y 2027, según las proyecciones del más reciente informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial.

Este desempeño colocaría a la República Dominicana entre las economías de mayor crecimiento de América Latina, en un entorno regional cada vez más desafiante, marcado por crecientes tensiones políticas y comerciales.

La reciente captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del gobierno estadounidense, que encabeza Donal Trump, es un acontecimiento que podría profundizar la incertidumbre en la región.

Sin embargo, el organismo prevé que este clima de “incertidumbre de proporciones históricas en el comercio y las políticas” que se vive a nivel global no tendría grandes efectos económicos, ya que la economía mundial “está demostrando ser más resiliente de lo previsto”.

“La resiliencia es reflejo de un crecimiento mayor de lo esperado, especialmente en Estados Unidos, que representa alrededor de dos tercios de la revisión al alza de las previsiones para 2026”, precisa el informe.

Proyecciones y riesgos que podrían influir en el crecimiento

Para la región, se prevé que el crecimiento económico aumente de manera gradual en los próximos dos años, situándose en 2,3 % en 2026 y 2,6 % en 2027, aunque diversos factores podrían incidir en estos resultados.

“Las perspectivas regionales presentan riesgos adversos. Si se produjeran nuevos aumentos arancelarios o si los resultados de la revisión de 2026 del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá se tradujeran en restricciones al comercio, la actividad regional se vería afectada”, indica el informe.

Otro de los riesgos es el endurecimiento de las políticas migratorias, que podría limitar el ingreso de remesas en el Caribe, América Central y otros sitios, lo que afectaría el crecimiento del consumo y los saldos en cuenta corriente.

Esto podría impactar de manera particular a países como la República Dominicana, donde las remesas constituyen un importante motor de la economía. El año pasado los ingresos por este concepto ascendieron a US$11,866.3 millones.

“Los elevados niveles de deuda pública de varias economías dejan a la región expuesta a cambios repentinos en las condiciones financieras mundiales. A su vez, el cambio climático sigue siendo una fuente importante de riesgos para la región. Una modificación hacia las condiciones de La Niña, por ejemplo, aumentaría la probabilidad de que se produzcan sequías en el sur de América del Sur”, detalla el informe.

Un aspecto positivo que podría impulsar la productividad es la adopción de la inteligencia artificial, especialmente en los países que cuentan con una fuerza laboral más educada. Sin embargo, el surgimiento de esta tecnología también puede causar perturbaciones en los mercados laborales, precisa el documento.