La producción de tabaco se ha convertido en uno de los principales generadores de dividas para República Dominicana, generando más de 9,900 millones de dólares en exportaciones.
Por Joan Sebastian
La economía de República Dominicana se balancea entre pilares tradicionales y sectores emergentes que consolidan su posición en la región. Mientras industrias como el turismo lideran como motores clave para atraer inversiones y dinamizar el producto interno bruto (PIB), artículos icónicos como el tabaco no solo fortalecen las exportaciones, sino que también reafirman el potencial del país en los mercados internacionales.
Entre 2012 y 2023, el tabaco elaborado localmente representó el 8.48% del total de las mercancías nacionales colocadas en el exterior, con un valor que supera los 9,918 millones de dólares (mdd). Solo desde 2018, su comercialización en 93 destinos internacionales ha generado más de 20 mdd, según datos oficiales del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
Esto equivale a cerca de trece millones de pesos anuales, lo que representa aproximadamente el 5% del presupuesto general del país, explica a Forbes Rafael Almonte Guzmán, director ejecutivo del Instituto del Tabaco (Intabaco).
Impacto económico y social
El sector tabacalero es uno de los principales generadores de divisas para el país. Según datos del Intabaco, la cosecha inicial de tabaco está valorada entre US$50 y 55 millones, pero tras los procesos de transformación su valor supera los US$650 millones. “No hay otro producto agrícola que multiplique su valor inicial por 10 mientras genera divisas, empleos y desarrollo rural”, destacó el director de ese organismo.
En República Dominicana, entre 130,000 y 140,000 tareas están dedicadas a la siembra de tabaco, distribuidas en 15 provincias, incluyendo Montecristi, Santiago Rodríguez, Valverde y Santiago. En estas zonas operan más de 3,300 productores, y el sector genera alrededor de 125,000 empleos formales.
La importancia cultural y económica del tabaco quedó plasmada con la Ley 341-22, que lo declara patrimonio cultural de la nación. Este reconocimiento subraya la relevancia del cigarro dominicano, exportado a 142 países, siendo Estados Unidos su principal destino. Además, Intabaco y el Instituto Dominicano para la Calidad (Indocal) han firmado un convenio para certificar la producción bajo las Normas Dominicanas (NORDOM), reforzando la posición del país como líder global en la industria tabacalera.
Aunque la certificación de calidad que ofrece Indocal no es obligatoria para los fabricantes de cigarros, la institución establece normas específicas que los productores pueden adoptar de manera voluntaria.
“Indocal no regula directamente la calidad de los cigarros, pero proveemos las normas necesarias para que quienes lo deseen puedan cumplir con los estándares internacionales”, afirman desde el instituto. Estas normas son clave para garantizar que el tabaco dominicano mantenga su prestigio en mercados externos, donde los estándares suelen ser más exigentes que los locales. Además, ofrecen un valor agregado que genera confianza en los consumidores.
En la actualidad, el Intabaco trabaja para diversificar los destinos de exportación más allá de Estados Unidos y Europa, estableciendo relaciones comerciales con países de Oriente Medio y la Federación Rusa. Estas iniciativas han impulsado la exportación tanto de tabaco en rama como de productos terminados, proyectando un crecimiento significativo en los próximos años.
De hecho, la industria tabacalera de República Dominicana ha experimentado un crecimiento notable en los mercados internacionales, particularmente en China, que ha incrementado sus importaciones de tabaco dominicano, superando los US$2 millones desde 2017. Sin embargo, el presidente y co-fundador de Continental Dominican Cigars, Carlos Fernández, destaca que este auge trae consigo una serie de desafíos que podrían afectar la competitividad del sector, entre los cuales destacan la escasez de materias primas y los problemas derivados de las nuevas regulaciones en mercados clave.
Más del 95% de la producción de tabaco en el país está destinada a mercados internacionales, mientras que solo alrededor del 5% se consume localmente. Según Fernández, las demandas entre ambos mercados son considerablemente diferentes. El mercado local, señala Fernández, se abastece con relativa facilidad, lo que facilita su satisfacción. En este contexto, productos como el tabaco destinados a la exportación deben cumplir con los estándares establecidos por los países de destino, lo que agrega un nivel de exigencia adicional.

Origen del tabaco dominicano
Aunque en República Dominicana se fabrican cigarros con materia prima local, más del 80% de las capas provienen de países como Ecuador, Indonesia, Connecticut y Pensilvania, lo que incrementa los costos de producción. Para Fernández, esta dependencia de insumos internacionales coloca a los productores dominicanos en desventaja frente a competidores de Nicaragua, Ecuador y Honduras, donde los costos son más bajos debido a una mayor disponibilidad de materia prima local y menores costos operativos.
De hecho, esto ha llevado a algunos productores, como La Aurora, a establecer plantaciones en países como Costa Rica y Guatemala, reconocidos por sus condiciones óptimas para el cultivo de tabaco de alta calidad.
Un cigarro consta de tres partes principales: la capa , la tripa y el capote. La capa es la hoja exterior, que debe ser suave y sin imperfecciones, y es responsable de la apariencia y el sabor del cigarro. La tripa, por su parte, está compuesta por las hojas interiores que determinan la fortaleza del cigarro, y es fundamental para el sabor final. El capote es la hoja que envuelve la tripa y la mantiene unida, desempeñando un papel importante en la combustión del cigarro.
El proceso de elaboración de un cigarro puede durar hasta cinco años, comenzando con la siembra del tabaco y pasando por fases de curado, fermentación y añejamiento de las hojas, para garantizar que cada componente esté en las mejores condiciones para la fabricación del producto final
Actualmente, una parte significativa de las capas utilizadas en la fabricación de cigarros proviene de Estados Unidos, lo que limita el reconocimiento de los cigarros dominicanos como productos 100% autóctonos. Esto ha impulsado iniciativas para aumentar la producción local de capas y garantizar la autenticidad de los productos exportados.
Uno de los pasos más ambiciosos impulsados en conjunto por el Indocal e Intabaco es el desarrollo de una certificación nacional que respalde la autenticidad y calidad del tabaco dominicano, similar a la denominación de origen que distingue a otros productos internacionales.
"Queremos que el tabaco dominicano tenga la identidad que merece. En Europa, al hablar de cigarros, muchas veces piensan en habanos de Cuba por su mercadeo. Nuestro enfoque está en fortalecer nuestra posición, asegurándonos de que cada parte del cigarro, desde la capa, hasta el producto terminado, sea producido localmente", indicaron desde Indocal.
Entre las acciones se incluye la implementación de la Indicación Geográfica (IG) “Cigarros Dominicanos”, y la producción de capas nacional. Con esto se busca aumentar la cantidad de tabaco dominicano en el cigarro para fortalecer el reconocimiento de los productos en mercados clave, como explicó Almonte Guzmán, titular del Intabaco.
Desafios
A pesar de su éxito económico y reconocimientos globales, el sector enfrenta desafíos clave para fortalecer su identidad, tanto nivel nacional como mundial. El aumento de la demanda de tabaco en China ha puesto una presión significativa sobre la disponibilidad del recurso en la isla. Según Fernández, “cada vez contamos con menos disponibilidad de tabaco para nuestros cigarros”, lo que representa un reto para los productores nacionales. Esta escasez está siendo exacerbada por la reducción de los terrenos disponibles para el cultivo de tabaco debido a la expansión urbana y la construcción de viviendas.
Además, la falta de capacidad local para producir capas de tabaco, materia prima esencial para la fabricación de cigarros, ha obligado a la industria dominicana a depender en gran medida de importaciones.
Otro desafío importante que enfrenta la industria es la adaptación a las regulaciones internacionales, especialmente en mercados de alto potencial como Europa. Las leyes restrictivas en países como Alemania, Suiza, Inglaterra y España han obligado a muchos productores a modificar sus estrategias comerciales y buscar nuevos mercados menos regulados. Fernández destaca que solo algunas empresas han logrado adaptarse a estos entornos más estrictos, mientras que otras han intensificado sus esfuerzos para mantener su presencia en los mercados ya establecidos.
A pesar de los esfuerzos de la industria nacional, Fernández señala que algunos competidores operan con costos más bajos al evadir sus responsabilidades fiscales y laborales, lo que representa una competencia desleal. Esta práctica ha tenido un impacto negativo en la reputación de los productos dominicanos, ya que los consumidores pueden llegar a percibir una calidad inferior. Esto no solo afecta la imagen de la marca, sino también las ventas, pues los cigarros que no cumplen con los estándares de calidad establecidos por la industria dominicana pueden dañar la percepción del mercado global.e
El sector también enfrenta retos relacionados con el contrabando, aunque representantes del sector aseguran que es difícil falsificar un producto como el tabaco debido al nivel de precisión requerido en su fabricación. Además, las regulaciones sobre fumar en espacios cerrados y las restricciones publicitarias son temas en constante revisión.
En cuanto a la lucha contra la falsificación y el contrabando de cigarros dominicanos, el organismo colabora con la Procuraduría General de la República bajo el marco de la Ley 17-19. Aunque el costo estimado de estas actividades ilícitas no fue especificado, Intabaco enfatiza que la regulación estricta y la cooperación internacional son esenciales para proteger la autenticidad de los productos. Indocal también desempeña un papel en la prevención de irregularidades en el etiquetado o falsificación de certificados, mediante sellos de control que refuerzan la autenticidad del producto.
Gravamen
El sector tabacalero en República Dominicana está gravado principalmente por el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), que se aplica a los cigarrillos y productos relacionados. Para 2024, el ISC sobre una cajetilla de 20 cigarrillos de tabaco negro o rubio es de 60.96 pesos dominicanos, con ajustes anuales basados en la inflación. Además, se aplica un 20% de ISC sobre el Precio Sugerido de Venta al Público (PVP) para los productos del tabaco. Esto se suma el Impuesto sobre la Renta (ISR) corporativo, que puede alcanzar hasta un 30% para las empresas de mayores ingresos. El sector también enfrenta nuevos desafíos regulatorios, como la obligación de implementar la facturación electrónica a partir de 2025.
Características
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Víctor Bisonó, destacó que la industria tabacalera dominicana ha evolucionado y su capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías, tanto en los procesos de cultivo como en la manufactura, le ha permitido tener una mayor producción y diversificación.
“Hemos pasado de ser exportadores de materia prima a desarrollar productos con mayor valor agregado, capaces de competir en mercados exigentes como el europeo y el estadounidense”, dijo Bisonó cuando participó en el lanzamiento de la “Cosecha Tabacalera 2024-2025”.
Esa temporada de cosecha, que organiza el Instituto del Tabaco de la República Dominicana (Intabaco), se proyecta la plantación de unas 135,329 tareas de tabaco de diferentes variantes.
Bisonó señaló que esta industria es la principal creadora de empleos en las zonas francas, por lo cual genera oportunidades para miles de dominicanos
Actualidad en cifras, del tabaco dominicano
Datos de 2024
915.2 millones de dólares fue el total exportado en 2024
5.9% es el crecimiento interanual del producto.
8.4% es el porcentaje del total exportado.
116 mercados reciben tabaco dominicano.
167 exportadores comercializan el producto.
6 provincias concentran la mayor parte de la siembra de tabaco.
125,000 empleos formales genera el sector.
Fuente: Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana) y Direccion General de Aduanas (DGA)
