Forbes Dominicana dialogó en exclusiva con el recientemente doctorado en Piano Performance por la Universidad de Oregon (Estados Unidos), Milton Fernández Peña.

Adicional a su cantera de estudios profesionales de música, entre los que se destaca su más reciente doctorado en Piano Performance por la Universidad de Oregon (Estados Unidos), Milton Fernández Peña mantiene una agenda de conciertos activa en escenarios internacionales, sin dejar de lado su intención de regresar a la isla para realizar una gira de recitales por todo el país.

Actualmente, trabaja en su emprendimiento Nuance Music Studio, en Carolina del Norte, Estados Unidos, donde él reside desde hace varios años. En ese espacio imparte clases y tutorías de música, a la vez que desarrolla performance de piano.

Milton, que inició su formación musical en República Dominicana a temprana edad, considera que los ejecutantes y directores de orquestas dominicanos tienen oportunidades limitadas para hacer carrera en el país, lo que les empuja a tener que emigrar para poder desarrollar su talento a plenitud.

“República Dominicana cuenta con muy buenas escuelas que imparten grados intermedios y superiores, pero necesitamos de una cátedra universitaria que forme profesionales en el campo con todo el rigor y aval internacional que se requiere”, opina.

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Milton Fernández: pasión y entrega a la música

A continuación compartimos la conversación de Forbes con este joven talento dominicano, en torno a su visión de la música y sus nuevos proyectos:

¿Cómo entiendes que has crecido a nivel personal y profesional?

Pienso que mi crecimiento ha sido exponencial, no solamente académica y artísticamente, sino también como ser humano. Ya son doce años fuera del país y la mayoría de ellos lejos de mi familia. Este hecho cambia a una persona por completo. Antes tenía el deseo de hacer un doctorado en Piano Performance, estudios alcanzados por unos pocos en la República Dominicana. Ahora bien, el trayecto hacia esa cúspide ha sido mi verdadero ente transformador.

¿Qué tan retador ha sido para ti incursionar en la música clásica?

El mundo de la música clásica es muy retador, en mi opinión, debido a dos factores principales. El primero es que se trata de un círculo muy cerrado, y los que forman parte de ese mundo brindan pocas oportunidades a talentos emergentes o nuevos músicos. Esto lleva a que se produzcan muy pocas oportunidades principalmente para los músicos clásicos y para el talento nacional, ya que prefieren programar conciertos con músicos extranjeros.

El segundo factor es el hecho de que, actualmente, gracias a la tecnología, las redes sociales y plataformas de streaming, el mundo ha cambiado totalmente. La globalización brinda un desafío inminente, pues ahora, con solo un click podemos ver miles de músicos con interpretaciones no necesariamente de calidad desde el punto de vista musical, pero, como parecen “virtuosos” atrapan al público.

Debido a esto, el concepto del interprete virtuoso ha cambiado hasta el punto de que a veces los intérpretes se preocupan más por llamar la atención del público que por la calidad musical de su interpretación. Entonces, un intérprete más comprometido con su música podría pasar por “soso” o poco virtuoso porque por ejemplo no gesticula de forma llamativa o exagerada para captar la atención.

¿Qué particularidades tiene el escenario musical norteamericano, que te hicieron decirte por hacer carrera en Estados Unidos?

No tenía planeado hacer carrera en los Estados Unidos. La oportunidad surgió y la tomé de las manos. La particularidad más grande que veo en los escenarios norteamericanos es la calidad de los intérpretes.

A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido la lección más importante aprendida?

Dos palabras: humildad y perseverancia.

¿Alguna anécdota que representa un momento crucial para tu carrera?

Cuando terminé la licenciatura en el Conservatorio de Música de Puerto Rico estuve muy desmotivado, al punto de que quería renunciar a la música por completo. Pero gracias a la profesora Lilian Brugal y a su gran calor humano volví a reencontrar mi amor por la carrera de música e interpretación. Esto me alentó para aplicar a la maestría y abrirme camino en el mundo musical norteamericano.

¿Cuáles competencias debe tener un músico del siglo XXI?

Pienso que el músico, adicional a una base sólida en el performance, teoría musical e historia debe abrirse camino en el mundo de la administración de empresas musicales y del emprendimiento artístico. Muchos músicos piensan que después de terminar sus estudios o ganar una competencia tienen su vida garantizada como intérpretes, cuando la realidad es que solo un pequeño número consiguen lograr ese cometido; es una vida agotadora y estresante. El músico de hoy debe tener diversas fuentes de ingresos que le provean de libertad financiera para poder crear e interpretar. No soy el único que piensa esto. Muchas universidades han tomado la decisión de incluir en sus programas académicos clases de cómo manejar tu carrera artística y de emprendimiento para empezar tu propio negocio musical, entre otras.

Milton Fernández Peña inició sus estudios musicales en República Dominicana. Luego, pasó a estudiar al Conservatorio de Música de Puerto Rico, de donde obtuvo con honores la licenciatura de Interpretación de Piano. Además, cuenta con una maestría en Interpretación y en Administración de las Artes, así como un certificado de artista de la Stephen F. Austin State University.
Se ha desempeñado como solista junto a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santo Domingo, la Camerata Washington Heights y la Orquesta de Cámara Mozart Caribe.

Eres de los pocos doctores en música con los que cuenta el país. ¿Cómo puedes desde tu posición contribuir al fomento de la música clásica dominicana?

Tengo varias ideas. Lo primero, y que ya estoy haciendo, es tocar repertorio dominicano, programarlo y posicionarlo estratégicamente en mis recitales y conciertos, para dar a conocer el repertorio clásico dominicano para piano en todos los lugares donde me presente. Me gustaría tener una presencia activa en el país como profesor/interprete visitante. Así podría realizar diversos proyectos con las escuelas de música y el Conservatorio Nacional, como clases magistrales y recitales. También me encantaría tocar, en un futuro próximo, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional y el maestro José Antonio Molina.

Como músico, ¿qué te preocupa?

Me preocupa que los ejecutantes y directores de orquestas dominicanos tenemos muy pocas oportunidades de hacer carrera en nuestro país. Esto hace que tengamos que vivir en el extranjero para poder ejercer nuestra carrera y hacer lo que amamos. Todo concertista tiene el sueño de tocar y darse a conocer en su país, por lo que creo es necesario crear más espacios y oportunidades para los músicos clásicos dominicanos.

¿En qué proyectos estás trabajando?

Tengo varios recitales agendados para este año, uno de ellos a nivel privado en el mes de agosto. En septiembre estaré trabajando en unas grabaciones para Kindermusik International y participando en un recital de música de cámara. En octubre tengo un recital en Iowa y en noviembre otro en Texas. También he sido invitado para participar como jurado en unas competencias de piano en Texas y Nevada. Para el próximo año hasta ahora tengo compromisos en mayo con un concierto en Luxemburgo y otro en septiembre en Nueva York.

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