Entusiasta de la investigación y la enseñanza del folclore, Xiomara Pérez es una de las principales guardianas de las costumbres y tradiciones dominicanas.
A Xiomara Pérez le queda perfecto ser folclorista. Ella es una apasionada de la promoción de la cultura, disfruta de la investigación de los orígenes de las costumbres y defiende con vehemencia las tradiciones dominicanas.
Dice que se enamoró del folclore desde niña, en su natal Puerto Plata, sin ni siquiera conocer el significado del concepto. “Para mí se trataba de la cotidianidad, es una pasión increíble la que siento, yo iba recolectando cosas de la casa de mis padres y guardando, hasta que me dicen que eso es parte del folclor”, afirma la folclorista mejor conocida como Xiomarita.
Muchos de esos objetos antiguos aun los conserva, convirtiendo su casa en un auténtico museo de la dominicanidad. Así encontramos un laciador de cabello de hierro, jeringuillas que antes se usaban los médicos, pipas, grecas, muebles, enseres de cocina y de limpieza del siglo pasado, entre otros.
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Sus más de 50 años de vivencias culturales los ha plasmado en una decena de libros y cientos de artículos que se han publicado en la prensa local e internacional. La cantidad de información y bibliografía que guarda en estantes, carpetas y archivos digitales, parece infinita. Sin duda, ella representa una fuente obligada cuando hay que hablar de folclor. Incluso, sus aportes están registrados en libros oficiales del sistema escolar.
“Yo sé muchísimo de práctica, nadie me gana. Ahora estoy estudiando un técnico superior en folclore, en la Escuela Nacional de Folclore de Panamá, porque encontré esa oportunidad para especializarme. Pues, todo lo que he hecho hasta ahora lo he realizado sin rigurosidad científica; pero, no me lamento por eso tampoco”, indica.
Cuando en 2004 la designaron como la primera directora nacional de folclore, lo primero que hizo fue una bibliografía con todo lo que tenía recolectado, separada por temas, entre esos migración, gastronomía, música y baile, artesanía y expresiones orales.
Veinte años después de ese aporte, continúa sus labores de investigación, escribiendo un libro segmentado por autores, temática y provincias para facilitarle el trabajo a los que vendrán interesados en continuar enriqueciendo la bibliografía cultural.
Xiomarita es la manifestación plena de la alegría, es color y movimiento. En 1998 fundó la Escuela Dominicana de Ritmos Folclóricos y Populares, única con una metodología escrita para la enseñanza. Además, por 27 años formó parte del Ballet Folclórico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Hasta el día de hoy ella continúa enseñando a bailar, a la vez que aprovecha cada espacio para disfrutar de la danza como un gozo personal, por eso es frecuente verla en los domingos de Bonyé en la Zona Colonial o en algún campo del país donde suenen atabales.
“Me gusta llevar mi pelo de colores porque transmito seguridad, yo lo llevo con actitud y la gente me respeta, porque es algo que muchos quisieran hacer, pero no se atreven”, asegura sonriente.
Entre los reconocimientos recientes que Xiomarita ha recibido destacan los galardones que le entregaron este año congresistas y concejales en Nueva York y de parte del Instituto Duartiano en esa ciudad estadounidense.
“Una mujer poderosa es la que la que transmite cosas positivas, alguien que la gente quiera imitar. Poder no es tener dinero si no ser un excelente ejemplo para los demás”, opina la activista cultural.
El deseo de Xiomarita es que los padres de hoy lleven a sus hijos a los pueblos para que conozcan sus expresiones culturales y puedan amar las costumbres, de forma que sea los siguientes guardianes para preservar las tradiciones.