Magistrada constitucionalista con una amplia trayectoria de defensa de los derechos humanos, la equidad de género y protección del medioambiente.

Sonia Díaz Inoa ha trabajado activamente en la construcción de un mejor sistema de justicia por más de 40 años. En cada posición que ocupa defiende con pasión y entrega el respeto a los derechos humanos y la igualdad de oportunidades para todos, sin importar condición.

El año pasado fue juramentada como jueza del Tribunal Constitucional, por un periodo de nueve años, una posición desde la cual contribuye al reconocimiento de los derechos fundamentales de las personas, especialmente de las mujeres, de los grupos vulnerables y a la protección del medioambiente.

La magistrada tiene una vasta formación académica que incluye un doctorado en Sociedad democrática, Estado y derecho, maestrías en Administración pública y en protección de derechos humanos, entre otros títulos.

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La trayectoria de esta experimentada jurista, investigadora y académica destaca por diversos hitos, iniciando con que en los años 80 formó parte del equipo que comenzó el proceso de modernización de justicia. Eso incluyó impulsar la renovación de la infraestructura física, la capacitación del talento y mejorar el acceso a la justicia.

También, participó en la creación de la Escuela Nacional de la Magistratura, de la Escuela de la Defensa Pública y la instalación de un sistema de estadística judicial.

Asimismo, fue parte activa en la reforma de la Constitución de 1994, en la que se estableció que los jueces fueran designados por la Suprema Corte de Justicia, ya que antes era la selección era una tarea del Senado.

“Es un trabajo, que si bien hay que dedicarle mucho tiempo y es absorbente, también te da muchas satisfacciones, porque tú te estás dedicando a reconocer los derechos de los demás y yo creo que eso tiene mucho valor”, afirma.

Sonia, jovial y sonriente, confía y promueve el trabajo en equipo, lo cual dejó en evidencia al presentarse a la entrevista acompañada de varios colaboradores de su despacho, a quienes considera un apoyo clave para desarrollar sus proyectos con éxito.

Cálida y amable, Sonia se emociona cuando habla del rol de la mujer en la justicia, al resaltar que ellas trabajan con mucha dedicación y responsabilidad, lo cual permite que el país cuente con la diversidad necesaria para una representatividad amplia.

Afirma que aunque en el sistema de justicia ordinario el 64% son juezas, la realidad es que la mayoría ocupa posiciones bajas.  Por lo cual, puntualiza que está el desafío de que las mujeres logren puestos más altos que le permitan participar de la toma de decisiones. Dijo que hay un reto de aumentar la participación femenina en otras áreas, como por ejemplo en la Suprema Corte de Justicia, que de 16 miembros, solo 4 son mujeres, a pesar de que la ley ordena el equilibrio de género. En el propio Tribunal Constitucional, apenas el 38% de los miembros del Pleno son femeninas.

“Quiero que se siga trabajando en lograr la primacía de la Constitución. Que sea respetada y empoderar a la población, que la conozca y sepa sus derechos para que pueda exigirlos”, apunta la magistrada.

Exhorta a las mujeres a tener una formación académica sólida y a esforzarse para lograr sus propósitos porque las posiciones de liderazgo no llegan de regalo. “Si tu lo ves muy fácil cuestiónate, porque todo se logra trabajando y superando escollos para poder avanzar”, dice.

Para ella una mujer poderosa es aquella que conoce sus derechos y los hace valer en cualquier escenario que se encuentre, no solo para ella, sino para todos en general, porque es alguien que promueve los valores de la justicia y de la igualdad.