Mientras argentinos y venezolanos acuden a los activos digitales para proteger su dinero ante la alta inflación y la devaluación de su moneda, brasileños y mexicanos aprovechan el buen momento regulatorio de sus países para diversificar sus inversiones. Colombianos, chilenos y peruanos, también figuran como los que más transan con criptomonedas. ¿Qué camino está tomando cada país?

Después de años en los que los criptoactivos sufrieron de mala reputación, altas volatilidades, escándalos, quiebras, desaprobación del sector financiero y mucha desinformación, parece que el 2024 se muestra un poco más benevolente con ellos. El año empezó con buenas noticias: en enero, la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés) aprobó los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin después de 10 años de recibir la primera solicitud para hacerlo, Ethereum siguió los pasos meses más tarde; el halving en abril le dio un nuevo impulso a la principal criptomoneda y al sector en general; diferentes regulaciones para su adopción avanzan en el mundo y cada vez hay más innovación con criptos atados a monedas o tangibles.

Definitivamente el mundo avanza hacia una mayor adopción de activos digitales y América Latina no se queda atrás. La región representa el 9,1% del valor de las criptomonedas transadas entre julio de 2023 y junio de 2024 en el mundo; durante este período, Latinoamérica recibió casi US$415.000 millones en cripto, ligeramente por encima de Asia Oriental. Además, es la segunda región de más rápido crecimiento, con una tasa interanual de aproximadamente el 42,5 %, después de África subsahariana, según el último informe de Chainalysis.

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El Bitcoin y sus amigos encontraron en Latinoamérica dos escenarios -aunque opuestos- ideales para su buena adopción: la inflación y la regulación. Argentina, Brasil, México, Venezuela, Colombia, Chile y Perú son los países que más recibieron criptomonedas en el último año, todos por razones muy diferentes.
Por un lado, están los casos de Argentina y Venezuela, ambos con crisis económicas que los han llevado a subidas históricas de precios. Mientras el país del sur del continente cerró 2023 con la inflación más alta del mundo (211,4%), el segundo registró una variación del IPC de 193% en el mismo periodo.

“Venezuela y Argentina comparten varias similitudes: ambos están atravesando un entorno macroeconómico inflacionario y mayor inestabilidad cambiaria, lo que nos permite entender la popularidad y crecimiento de los criptoactivos en estos países, en los que los usuarios buscan monedas digitales, como los stablecoins, como instrumentos de resguardo de valor”, expresó Juanita Rodríguez, country manager de Bitso en Colombia.

El comercio minorista -transacciones inferiores a US$10.000- de stablecoins en Argentina está creciendo a un ritmo acelerado, los inversionistas de este país prefieren tener su dinero atado a una criptomoneda, que se mueva a la par del dólar estadounidense u otra moneda de curso legal. Mientras que en Venezuela sigue siendo uno de los mercados de criptomonedas de más rápido crecimiento de América Latina con un 110% interanual, superando con creces el avance de cualquier otro país de la región.

Adopción cripto en Latam

La otra cara de la moneda, más amable, son los casos de México y Brasil que tienen otras dinámicas cripto debido a su amplia trayectoria en el mercado y a una economía interna más estable. “Son dos países pioneros en materia regulatoria: mientras que en México ya rige la Ley Fintech, que envuelve a las plataformas cripto, el Marco Legal de los Criptoactivos en Brasil ha permitido mayor adopción, ya que da claridad a las empresas para innovar y busca, con un nuevo reglamento, mayor protección para los usuarios”, expresó Rodríguez.

A diferencia que en Argentina, en Brasil el valor mensual de las transacciones de tamaño institucional -mayores a US$1 millón- aumentó 29,2% entre los dos últimos trimestres de 2023, y un 48,4% entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2024, lo que indica que los criptoactivos ya se convierten en una inversión dentro del portafolio de compañías que mueven importantes cantidades de dinero.

Entre tanto, países como Colombia, Chile y Perú siguen en la lista de los que más transan con activos digitales. Silvina Moschini, CEO y fundadora de Unicoin, explicó que la tendencia se ve impulsada “en parte por una población joven y tecnológicamente activa, además de la necesidad de diversificar las inversiones en una economía con fluctuaciones en la moneda local”. La tendencia en los países andinos es un poco de ambos extremos: se aprovecha el buen momento y se avanza a nivel regulatorio, pero también es un escudo ante los altos precios.

En el caso de Colombia se esperan avances en el camino regulatorio. “Visualizamos para el próximo año una reactivación de las conversaciones regulatorias, estamos convencidos de que estos debates deben tener lugar pronto para que Colombia cuente con un marco legislativo que les permita a los usuarios tener el respaldo institucional para operar con criptoactivos sin ninguna restricción”, añadió Rodríguez.

Mientras la regulación avanza, también avanza la innovación. “Estamos viendo el surgimiento de criptomonedas respaldadas por activos tangibles y con un enfoque en sectores específicos, como Avocado Coin, que busca vincularse con la sostenibilidad. Estas nuevas monedas representan un cambio hacia inversiones más seguras y estables”, expresó Moschini.

Desde su inicio, la industria cripto prometió ser esa alternativa para los problemas que no resuelve el dinero común. Y aunque el desafío continúa, ha encontrado en las economías emergentes una adopción que va más allá de un gusto por las inversiones para convertirse en un salvavidas en medio de las crisis económicas.

Por Lina Vargas Vega