Bajo el liderazgo de Mónika Infante, el proyecto apuesta por fortalecer la seguridad energética del país mientras impulsa desarrollo territorial, estándares internacionales y crecimiento económico en el noroeste dominicano.

Con una inversión superior a US$1,700 millones y una capacidad proyectada de 840 MW, Manzanillo Gas & Power se posiciona como una de las obras energéticas privadas más relevantes de República Dominicana.

Bajo el liderazgo de Mónika Infante, el proyecto apuesta por fortalecer la seguridad energética del país mientras impulsa desarrollo territorial, estándares internacionales y crecimiento económico en el noroeste dominicano.

Mónika Infante asumió la dirección ejecutiva de MG&P en abril de 2026.

Durante años, República Dominicana ha sostenido uno de los crecimientos económicos más dinámicos de la región. Turismo, zonas francas, industria, tecnología e inversión extranjera han ampliado la capacidad productiva del país, pero también han elevado una exigencia crítica para cualquier economía en expansión: contar con infraestructura energética confiable.

En ese escenario aparece Manzanillo Gas & Power, un proyecto que busca transformar el mapa energético dominicano desde la provincia Montecristi. Con una capacidad aproximada de 840 megavatios y una contribución proyectada superior al 15% de la generación eléctrica nacional, la iniciativa se perfila como una de las inversiones privadas más relevantes dentro del sector energético del Caribe.

La dimensión del proyecto también se refleja en su estructura financiera. La obra contempla una inversión superior a US$1,700 millones, incluyendo US$1,067 millones en financiamiento estructurado, una cifra que confirma el interés internacional en proyectos de infraestructura dominicanos capaces de operar bajo estándares multilaterales y marcos regulatorios complejos.

Al frente de esta nueva etapa se encuentra Mónika Infante, quien asumió la dirección ejecutiva de MG&P en abril de 2026. Su llegada incorpora una figura con experiencia en infraestructura crítica, operaciones de alto impacto y sectores altamente regulados, un perfil que hoy adquiere especial relevancia en proyectos vinculados a seguridad energética y desarrollo territorial.

“República Dominicana necesita infraestructura energética confiable para sostener su crecimiento económico, industrial, turístico y tecnológico”, señala la directiva.

Más allá de la generación eléctrica, MG&P parece formar parte de una conversación más amplia sobre competitividad país. La estabilidad energética se ha convertido en un componente estratégico para atraer inversión, sostener crecimiento industrial y responder a la creciente demanda derivada de la expansión urbana y tecnológica.

La ubicación del proyecto tampoco es casual. Manzanillo se ha convertido en uno de los puntos con mayor potencial logístico y energético dentro del país. El desarrollo de infraestructura en la zona no solo busca fortalecer el sistema eléctrico nacional, sino consolidar al noroeste dominicano como un nuevo polo de actividad económica e industrial.

Dentro de esa visión, el componente territorial adquiere un peso relevante. El proyecto ha generado más de 700 empleos acumulados, cerca de la mitad provenientes de comunidades dentro de su área de influencia directa. Además, contempla programas de formación técnica, compras locales, relacionamiento comunitario y planes vinculados al restablecimiento de medios de vida para poblaciones impactadas por la obra.

El cumplimiento ambiental y regulatorio también forma parte central de la narrativa del proyecto. MG&P opera bajo estándares nacionales e internacionales alineados con organismos multilaterales como IFC/Banco Mundial y BID Invest, integrando procesos de monitoreo, trazabilidad, gestión de riesgos y seguimiento ambiental.

Entre las iniciativas vinculadas al entorno destaca la protección y mejora del Parque Nacional Estero Balsa, además de espacios permanentes de consulta y divulgación con comunidades y actores locales. La intención, según el enfoque del proyecto, es construir infraestructura energética de gran escala incorporando variables ambientales, sociales y de gobernanza que hoy son determinantes dentro de la inversión internacional.

“El liderazgo energético del futuro no dependerá únicamente de capacidad instalada, sino de la capacidad de ejecutar proyectos sostenibles, confiables y territorialmente integrados”, sostiene Infante.

La llegada de Mónika Infante ocurre en un momento donde la conversación energética regional dejó de centrarse únicamente en generación. Hoy, factores como resiliencia, cumplimiento internacional, sostenibilidad y confianza institucional son parte esencial de la ecuación del desarrollo económico dominicano.

Manzanillo se ha convertido en uno de los puntos con mayor potencial logístico y energético dentro del país.